Ruta de verificación
De la captura al veredicto: así se resuelve una comprobación de presencia
Cada solicitud recorre una cadena de decisiones donde se cruzan señales de sensor, coherencia temporal y umbrales de riesgo. El orden importa: si una etapa se salta, el resultado deja de ser auditable.
1. Recepción de la solicitud
El sistema identifica el tipo de operación (alta de cuenta, acceso, firma) y asigna un nivel de exigencia. No es lo mismo validar un inicio de sesión rutinario que autorizar una transacción sensible.
2. Captura y control de entorno
Se abre la cámara y se registran condiciones de luz, resolución y estabilidad del dispositivo. Una captura mal iluminada o con compresión agresiva condiciona todo lo que viene después.
3. Prueba de vida activa o pasiva
Según el perfil de riesgo, se pide un reto concreto (movimiento, parpadeo, respuesta) o se analizan señales pasivas como microtextura de piel y reflejos. Cada capa cubre lo que la otra no ve.
4. Detección de inyección y artefactos
Se revisan marcas de doble compresión, ruido de sensor y latencia entre fotogramas para descartar cámaras virtuales o flujos sintéticos insertados antes del SDK.
5. Decisión y registro de evidencia
El motor emite un veredicto con su punto de operación declarado y guarda los indicadores que lo sustentan. Sin ese registro, una revisión posterior no tiene nada que auditar.
6. Revisión y ajuste de umbral
Los casos dudosos pasan a revisión manual y alimentan la calibración del umbral. El objetivo no es bajar la tasa de error a cualquier coste, sino sostenerla entre dispositivos y condiciones reales.